
El primer caso es el de una pareja friki. Amante de Super Mario, al novio no se le ocurrió otra cosa que transformar su casa en una pantalla del juego. Y no le falta ningún detalle: monedas, setas, cajas sorpresa… ¡Están incluso los fuegos artificiales del final del nivel!
El segundo ejemplo es tan cinematográfico como complejo. El novio decidió rodar un corto sobre el momento de la pedida de mano. Se lo curró un montón, convenció a un cine para que lo incluyeran entre los tráilers y su novia se quedó a cuadros. ¡Mirad!
Después de ver esto, ¡a ver quién es el guap@ que dice que no!
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