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22 de julio de 2008

Melendi pasó por Manzanares dando caña

La calurosa noche del sábado trajo consigo uno de los platos fuertes de la programación de la Feria 2008. Melendi se pasó por Manzanares dando caña al público congregado en el Auditorio Municipal “La Pérgola” durante la hora y cuarenta y cinco minutos que duró el concierto. El cantante asturiano, muy cómodo sobre el escenario y entregado a sus fans durante todo el espectáculo, interpretó los temas más conocidos de su discografía.

Al filo de la medianoche se apagaron las luces del Auditorio Municipal “La Pérgola”. Acto seguido hizo su aparición sobre el impresionante escenario Melendi, quien con un “¡arriba!” empezó a caldear el ambiente. No hubo tiempo para que el público se metiera poco a poco en el concierto. Ya desde el principio los temas que fueron sonando obligaban a los allí presentes a moverse a un ritmo frenético. “Gangs of London”, “Extremoduro” y “Quisiera yo saber” abrieron fuego en una noche que se preveía larga.

Durante el primer descanso que se tomó entre canción y canción Melendi quiso dejar las cosas claras. Casi a capela el asturiano entonó uno de los himnos más conocidos por la sociedad española: “Alcohol, alcohol, hemos venido a emborrachanos y el resultado nos da igual”. Con esto se ganó al público, al que trató siempre de igual a igual. “Somos personas normales, tanto Melendi como ustedes, así que disfrutemos todos juntos”, dijo el cantante.

“Hablando en plata”, “Con sólo una sonrisa”, “Quiero ser feliz”, “Loco”, “El mesías de Vallecas”… Una a una Melendi fue repasando las canciones más conocidas de su carrera discográfica. Con su peculiar estilo el cantante reivindicó a través de sus letras una sociedad en la que cada uno pueda hacer libremente lo que le venga en gana.

Tras catorce temas llegó el cambio de tercio. El rock y la rumba dejaron paso a las guitarras acústicas y el concierto se volvió más íntimo, aunque no perdió su tinte reivindicativo. Pero sin duda alguna, el momento con más decibelios se vivió justo antes del tema que da nombre a su segundo trabajo, “Que el cielo espere sentado” porque Melendi, presa del calor de la noche manzanareña, decidió quitarse la camiseta para dejar a la vista sus impresionantes tatuajes. El sector femenino del público agradeció este gesto.

Durante todo el concierto se vio a un Melendi entregado al público y muy enchufado. Prueba de ello fue la complicidad que se respiró en todo momento y la confesión que hizo el asturiano: “no quiero quedar como el típico cantante pelota que dice que está muy a gusto por cumplir, pero es que hoy me lo estoy pasando pirata y creo que se nos nota a todos. ¡Que siga la fiesta!”.

Los minutos pasaban y el concierto iba llegando a su fin, pero la intensidad no bajaba. Y como la música era un convidado más a la fiesta, hubo tiempo para otras cosas. El artista es de los que sostiene que “cada concierto es distinto” y así se pudo comprobar cuando, en respuesta al grito “¡somos campeones de Europa!”, el auditorio entero empezó a entonar con fuerza el “Yo soy español”.

Alrededor de las dos menos cuarto de la noche, tras veinticinco temas y más de cien minutos de concierto, Melendi se despidió de todos dejando un buen sabor de boca entre el público manzanareño.

Por último, hay que destacar la amabilidad con la que el cantante atendió a los medios de comunicación antes de saltar al escenario. Durante la entrevista el asturiano confesó que “la gira de verano de este año estaba siendo más calmada y la estaba disfrutando más de los conciertos”. También reconoció que lo que más le gusta del proceso de grabar un disco es el directo “porque es cuando se ve realmente si gusta o no al público”. Por lo menos entre el público manzanareño sí gustó el concierto que Melendi ofreció. Se puede decir que el cantante salió por la puerta grande de “La Pérgola”.

22 de julio de 2007

El público manzanareño vibró con la música de El sueño de Morfeo


La música de El sueño de Morfeo inundó el Auditorio Municipal “La Pérgola” durante el concierto de Feria celebrado en la noche del sábado. Los temas que el grupo interpretó de sus dos discos fueron muy coreados por el público, el cual tuvo la oportunidad de subir al escenario a cantar junto a Raquel del Rosario.

Con puntualidad inglesa, a las doce de la noche y después de un “¡Hola Manzanares!”, empezó el concierto con los acordes de “Nos vemos en el camino”, el tema que da nombre a su nuevo trabajo. A partir de ahí comenzó una hora y cuarenta minutos de música pop-rock con tintes celtas.

Raquel del Rosario, David Feito y Juan Luis Suárez, los tres integrantes de El sueño de Morfeo, ofrecieron al público manzanareño canciones de sus dos trabajos. Temas tan conocidos como “Okupa de tu corazón”, “Esta soy yo”, “Para toda la vida” o “En un rincón”, cantada por David, hicieron vibrar al público presente en el recinto del Auditorio Municipal “La Pérgola”.

Desde el primer momento los tres músicos se encontraron muy participativos con los asistentes, hecho que se demostró cuando mediado el concierto el escenario se convirtió en un improvisado salón y unas quince personas del público subieron al escenario para compartir y cantar unas canciones junto a Raquel del Rosario. Además, una chica del público tuvo un pequeño homenaje, ya que el grupo, a petición del público, le cantó el “cumpleaños feliz”.

Tras “la columna de opinión” de Raquel, El sueño de Morfeo abandonó el escenario, pero no por mucho tiempo, ya que a los cinco minutos volvieron de nuevo para seguir deleitando al público con su música y sus bailes enérgicos. “Chocar”, “Sonrisa especial” y “Nunca volverá” sirvieron para poner el punto y final al concierto con un agradecimiento al público asistente por haber acudido a verlos y dejando la puerta abierta a volver a Manzanares en un futuro.

Mención especial merece David Feito, ya que terminado el concierto fue el único componente del grupo que se quedó atendiendo a los fans durante casi una hora firmando autógrafos y fotografiándose con todos ellos. Esas son las cosas que demuestran que el éxito y la fama no se les ha subido a la cabeza a todos los integrantes de El sueño de Morfeo.

25 de julio de 2006

Distintas formas de vivir la Feria

Los días transcurren, los meses se suceden y dejan paso a años nuevos. Y es el paso del tiempo el que, doce meses después, nos vuelve a traer una nueva Feria a Manzanares, que volverá a ser el centro neurálgico de la provincia durante unos días.

FERCAM abrirá de nuevo sus puertas y los paseos Príncipe de Asturias se llenarán de atracciones, chiringuitos, tómbolas y varios miles de personas paseando y disfrutando del ambiente festivo. El silencio y la paz reinante en la zona durante todo el año dejará paso a unos días en los que el flujo de personas paseando por allí será incesante y en los que únicamente se escuchará, entre otras cosas, el sonido inconfundible de la bocina de “la Felisa”, intercalado con las risas y los llantos de los más pequeños, la voz del ya querido “hombre de la tómbola” (me pregunto cuál será el regalo estrella de este año en las tómbolas después de las minimotos del pasado), la música atronadora de los chiringuitos o los gritos de los estresados camareros a la barra pidiendo “una de calamares y dos cañas para la siete”.

Serán unos días muy intensos en mayor o menor medida para todo el mundo. De todas las personas que transitan por la Feria, podemos hacer una clasificación en función de cómo viven este tiempo. Por un lado, encontramos al “visitante clásico”, que es aquella persona que se levanta temprano para ir a dar una vuelta por FERCAM, como todos los años, y por la noche se dedica a dar un breve paseo para ver el ambiente y tomarse algo con algún amigo.

Por otra parte, encontramos a “la familia con hijos”. Este grupo no suele ir solo. Siempre acude a la Feria acompañado de otra u otras “familias con hijos”. Su Feria se centra en dar una vuelta por los “caballitos” con los niños para saciar sus ganas de montar en todas y cada una de las atracciones y sentarse en la terraza de un chiringuito a tomarse algo hasta que los niños se ponen pesados y tienen que dar por finalizada la noche. Dentro de este grupo existen muchas variantes. Las más comunes son la “familia con hijos hasta cierta hora”, que tras el respectivo paseo con los niños los acuestan y se van “al baile”, y la “familia con hijos, pero con abuelas”, que dejan a los niños en casa de los abuelos después de montarlos en los “caballitos” y se van en pareja para seguir disfrutando la noche con más libertad.

Sin duda alguna, la “especie” más particular es la que engloba a los jóvenes. Su Feria es “la otra Feria”. La mayoría de ellos transforman sus hábitos y costumbres durante estos días. Pasan de tener una vida normal a ser “animales nocturnos”. Viven la Feria intensamente, pero no “la Feria” de toda la vida, sino la que se desarrolla en el Calicanto y en las discotecas: la de los botellones y el cachondeo sin límites. “Pasan” de lo tradicional para centrarse en lo que les interesa. Para ellos, la Feria significa más que para cualquier persona. Son cinco días en los que su único objetivo es disfrutar de la noche como no lo hacen el resto del año. Muchos la esperan como agua de mayo durante doce meses y, cuando termina, la recuerdan con nostalgia hasta que llega la siguiente. El único problema que se deriva de este grupo es el de siempre: algunos (muchos según mi parecer) piensan que una buena fiesta siempre debe tener cantidades ingentes de alcohol. Y no es así ni mucho menos. No entiendo a la gente que necesita del alcohol para pasárselo bien. Esperemos que durante la Feria reine el civismo entre los jóvenes y sean responsables en el consumo de alcohol.

Lo único que la gente tiene que tener claro, entren dentro de una u otra de la clasificaciones antes hechas, es que hay que disfrutar al máximo de la Feria de una forma responsable. Únicamente son cinco días y para volver a disfrutar de esos cinco días hay que esperar otros trescientos sesenta y cinco. Y no es precisamente poco tiempo.

José Carlos Naranjo Sánchez-Maroto "JoCaN"

"Publicado en el especial FERCAM '06 de El Periódico del Común de La Mancha"