11 de abril de 2008

¡Maldito último minuto!

¡Qué injusto es el fútbol! El Getafe no se merecía un palo así de duro. Este gran equipo acarició la gloria con la punta de sus dedos durante más de dos horas. Pero “el dios del fútbol” sacó a relucir su lado más tenebroso dejando a sus jugadores con la miel en los labios una vez que ya estaban casi saboreándola. Ni tan siquiera el todopoderoso Bayern de Munich pudo con el Getafe. Sólo la mala suerte hizo que no se cumpliera el sueño de toda España. Porque serán los alemanes y no los madrileños los que paseen sus colores por las semifinales de la Copa de la UEFA. Llantos, muchos llantos, se derramaron al final del partido. Pero algo quedará por encima de todo: el coraje que tuvieron diez jugadores plantándole cara y mostrando cómo se juega al fútbol a uno de los grandes equipos de Europa. Provocaron que toda España vibrase con su juego y que maldiciera hasta la cerveza alemana. El fútbol es así y nada se puede hacer sino alegrarnos por este equipo modesto que ha demostró que se pueden conseguir grandes éxitos sin necesidad de tener un presupuesto desorbitado. Grande este Geta. Seguro que pronto te veremos otra vez por estos lugares privilegiados...

Diez y media de la noche. Todas las crónicas estaban terminadas. Las portadas de los periódicos iban a reflejar la alegría de un Getafe haciendo historia al colarse en las semifinales de la Copa de la UEFA. El partido estaba siendo épico. El equipo azulón estaba dando una lección de buen fútbol y de orgullo, jugando con un hombre menos casi desde el inicio tras la expulsión de De la Red. Mientras tanto, el Bayern de Munich acechaba una y otra vez la portería azulona sin conseguir premio alguno. El marcador reflejaba un 1-0 desde el minuto 43 merced a un gol de casta de un Contra otra vez convertido en héroe. El jugador rumano recogió el balón en su campo y echó a correr, dejó atrás a dos defensas con un elegantísimo slalom y batió a Khan desatando la locura en Getafe.

Los azulones controlaron el “tempo” del partido en todo momento. Casquero y Celestini se estaban comiendo ellos solitos a los rudos centrocampistas germanos. Pero no eran los únicos jugadores del Getafe que estaban dando un recital: Cortés (¿no es un buen lateral derecho para la Selección?) recorría una y otra vez toda la banda para atacar y defender con una solvencia exquisita, Tena y Belenguer (vista la escasez de centrales nacionales, ¿por qué no llevar a este último a la Eurocopa?) mantuvieron a raya a delanteros de la talla de Luca Toni, Ribery y Klose, Abbondanzieri pedía calma a los suyos cuando ésta faltaba, Manu del Moral primero y Braulio después se batían el cobre contra un Lucio tan bestia como buen defensa… Todos rindieron a un nivel excepcional. Todos, absolutamente todos, se dejaron la piel en el campo. Así, no fue extraño que varios jugadores azulones se tirasen al suelo exhaustos y con calambres en las piernas. Porque, no hay que olvidarlo, el Getafe estaba comiéndose a todo un Bayern de Munich ¡con diez jugadores!

Quedaban apenas dos minutos para que el árbitro pitase el final y la alegría estallase en el Coliseum Alfonso Pérez. El partido estaba prácticamente terminado, pero las risas se transformaron en llantos de repente. Ribery, en el último suspiro del partido, empataba la contienda y mandaba a todos a la prórroga. Gran chasco para todos. Pero en ese momento de impotencia, los aficionados dieron una lección a toda Europa y, lejos de decaer, se levantaron y empezaron a animar a los suyos con todas sus fuerzas. El estadio y toda España era azulona…

Los alemanes estaban aterrorizados y se notó en el inicio de la prórroga. Cual púgil ganador, Casquero y Braulio lanzaron dos derechazos a la mandíbula que los alemanes encajaron sin que pudieran defenderse. Les pillaron por sorpresa, no se esperaban un ataque de tal magnitud. Ni ellos, ni tan siquiera todos los aficionados del Getafe, que se debatían entre la alegría y la incredulidad. El Bayern de Munich estaba noqueado y así se vio durante los siguientes minutos. Sus jugadores fueron incapaces de conseguir un gol. Pero el fútbol tiene estas cosas y los equipos alemanes poseen ese sello que también caracteriza a los italianos: la suerte de los campeones. Un fallo del Pato Abbondanzieri, que regaló a Luca Toni un gol en el minuto 115, les metió de nuevo en el partido. Y fue otra vez el delantero italiano el que calló a todo el estadio poniendo el 3-3 en el marcador. De nuevo en el último suspiro y mandando una vez más las crónicas de los periódicos y las ilusiones de toda una ciudad a la papelera El Bayern de Munich se clasificaba para las semifinales (sin conseguir ganar ninguno de los dos partidos) a un Getafe que se quedaba a las puertas del cielo.

Toda España, y gran parte de Europa, lanzó el mando de la televisión al suelo maldiciendo a aquel delantero italiano y a la maldita “suerte del equipo grande”. Más de un llanto desconsolado pudo verse en el estadio y en los bares, donde gente de todos los equipos se habían unido bajo la bufanda azul del Getafe. La Copa de la UEFA se había terminado para los getafenses por este año. Pero los aficionados al buen fútbol saben que este equipo volverá. Y para alzarse con el trofeo…

30 de marzo de 2008

Seis leyendas del tenis se dieron cita en el Masters Senior de Madrid

El Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid acogió por segundo año consecutivo el Masters Senior, un torneo de veteranos que reunió a algunos de los jugadores que han escrito la historia del tenis. Boris Becker, Björn Borg, John McEnroe, Emilio Sánchez Vicario, Jim Courier y Sergi Bruguera participaron en una competición de tres días muy disputada y con un aire muy festivo. El catalán Sergi Bruguera se alzó con el triunfo tras superar a tres ex-números uno en su camino: a Bjön Borg en cuartos de final, a John McEnroe en semifinales y a Jim Courier en la final.

349 semanas en lo más alto del ranking ATP, lo que equivale a 6 años y 8 meses, 235 títulos en el circuito profesional, 30 de ellos en torneos del Grand Slam y 9 entorchados en Copa Davis. Estas impresionantes cifras las reúnen entre los seis tenistas que se juntaron durante los días 28, 29 y 30 de marzo en la capital de España. Seis grandes del tenis que ahora dedican su tiempo a jugar torneos de veteranos para el deleite del público, que acude a los pabellones para disfrutar en vivo de esos jugadores a los que no tuvo la oportunidad de ver cuando eran profesionales.

El paso del tiempo sólo ha hecho mella en el aspecto físico de los tenistas. Por lo demás, siguen siendo los mismos que dominaron el circuito ATP hace unos años. Así, el clásico estilo de juego de Jim Courier, las impresionantes voleas de Boris Becker o la clase de Bjön Borg siguen causando furor entre los espectadores. Aunque a decir verdad, lo que más le gusta al público es ver al siempre malhumorado John McEnroe destrozando raquetas contra el suelo o protestando las decisiones arbitrales.

El show que se montó en el Palacio de los Deportes fue brillante. Ya no sólo por ver a tanta leyenda junta, sino porque ofrecieron un espectáculo digno de Grand Slam. Se vio tenis de grandes quilates y se reeditaron partidos míticos de la historia del tenis, como el que cerró el torneo. Sergi Bruguera y Jim Courier “regresaron al pasado” jugando la misma final que en Roland Garros en el año 1993. Al igual que entonces, el español se impuso al estadounidense en un partido disputadísimo. Si en aquella ocasión el encuentro se decidió en cinco sets, en ésta lo fue en tres. Después de dos mangas en las que ambos mantuvieron su servicio y que sólo se pudo decidir con sendos tie-break (primer set para Courier y segundo para Bruguera), el súper tie-break decidió el campeón. Sergi Bruguera lo empezó más entonado y consiguió una ventaja que le valió para finiquitar el partido. 10-4 en el marcador del tercer set y la segunda edición del Masters Senior y el gran oso rojo del trofeo fueron a parar a sus manos.

Ambiente festivo

Más allá del tenis, si hay algo que caracteriza a estos torneos de veteranos es el ambiente festivo de sus partidos. Sin la presión característica de los partidos del circuito profesional, no fue raro ver a los tenistas vacilándose entre ellos después de un golpe fácil fallado, montando una pequeña trifulca, pacífica eso sí, porque el rival le había ganado un punto o incluso usando a un juez de línea como escudo humano ante un “smash” de su oponente. Jim Courier se llevó la palma en este aspecto. Mucho más dicharachero que el resto, no paró durante todo el torneo de bromear con todos. En la mismísima final invitó a dos chicas de unos diez años que se encontraban en las gradas a jugar un improvisado partido de dobles con Bruguera y con él. El público, muy participativo ante las bromas de los tenistas, respondió con risas y aplausos. Una vez terminó la improvisada pachanga el juego volvió. Porque aunque no lo pareciera, estaban en mitad de un juego.

Los seis tenistas (más Pato Clavet, que tuvo que sustituir al lesionado Boris Becker en la final de consolación ante John McEnroe) se fueron muy contentos con el torneo y expresaron su deseo de poder volver en otra ocasión. El público respondió muy bien y prueba de ello fue el aspecto que presentaron las gradas del Palacio de Deportes durante los tres días. Éxito de tenis, de organización y de público. No se le puede pedir más a un torneo de este tipo.

Iván Ferreiro vuelve a lo grande

Viernes. 28 de marzo de 2008. 21 horas. El público que abarrotaba la sala “La Riviera” esperaba impaciente a que el concierto comenzase. En el ambiente había muchas ganas de volver a ver al gallego subido de nuevo a un escenario. Cinco minutos más tarde esa inquietud se transformó en voces que le instaban a aparecer ante los ojos de todos. A las nueve y diez por fin llegó el momento que todos estaban esperando: Iván Ferreiro, acompañado de su banda, se dejaba ver sobre el escenario de la sala madrileña. El público, el mismo que había agotado todas las entradas del que iba a ser el primer concierto de la gira (la expectación “obligó” a hacer otro un día antes), enloqueció. Un año después se volvían a sentir unos “repelentes” disfrutando del directo de su “pirata” favorito.

Las primeras notas de la canción que iniciaba el concierto sonaron como música celestial en los oídos de la multitud. Toda la verdad, tema que también abre su nuevo trabajo, “Mentiroso Mentiroso”, fue un éxtasis de sensaciones, aunque una se dejó sentir por encima de las demás: la añoranza se transformó en alegría desbordada. Por fin sus seguidores podían dejar de lado la soledad del mp3 para poder disfrutar junto a miles de personas de las canciones de Iván Ferreiro en vivo.

Uno tras otro se fueron sucediendo temas de los tres discos en solitario del cantante: Extrema pobreza, Son preciosos nuestros besos, Jet Lag y un largo etcétera. El público asistía totalmente entregado al recital que estaba dando Iván sobre el escenario. Tal fue la complicidad que incluso Ferreiro recogió del suelo una guitarra hinchable que le habían lanzado y entonó un tema con ella en la mano, al más puro estilo Rodolfo Chikilicuatre.

La anécdota de la noche llegó mediado el concierto. La banda desapareció del escenario y el gallego se quedó solo, con la única compañía del piano. Así empezó a interpretar Rocco Sigfredi, una preciosa balada con nombre de actor pornográfico. De repente, Iván perdió el hilo de la letra y hubo un silencio. Lo intentó retomar, pero nuevamente se equivocó. A la tercera fue la vencida. “Lo siento. Parece que estoy un poco torpe”, se disculpó Ferreiro al terminar la canción. Pero daba igual, los allí congregados estaban radiantes de felicidad y agradecieron su esfuerzo con una sonora ovación. Aunque lo que más agradecieron los nostálgicos fueron los dos temas que interpretó de Los Piratas. Las raíces nunca se olvidan.

Era una noche especial y se notaba. No sólo entre la muchedumbre, sino también entre la banda. Uno de los guitarristas, Emilio Saiz, estuvo durante todo el concierto viviendo intensamente cada acorde que salía de su instrumento. Amaro Ferreiro, el otro guitarrista, además de tocar una canción que había compuesto esa misma semana, no paró de lanzarse miradas de complicidad con su hermano. Éste último deleitó a todos con sus tan característicos bailes estrambóticos. Pero ahí no quedó la cosa. Es costumbre en los conciertos de este artista rodearse de sus amigos y más en noches especiales como esta. Así, pasaron por el escenario Coque Maya (cantante de Los Ronaldos), Suso Saiz (productor del disco), quien se mostró muy activo guitarra en mano, Adela (cantante de Sunflowers y Sterlin), y César Pop con su acordeón (autor del tema Magia). Todos se contagiaron del buen rollo del ambiente y lo dieron todo sobre el escenario.

El desenlace de la velada musical no le fue a la zaga al resto del concierto. La locura y el desenfreno se apoderaron de “La Riviera” cuando Iván Ferreiro se fue “de viaje con Chihiro” diciendo adiós a todos. La apoteosis de luz y sonido fue grandiosa. Público y artistas se sumieron en un éxtasis gastando las fuerzas que todavía atesoraban los cuerpos. Y así terminó todo.

Tras dos horas de “sonido Ferreiro”, la música desapareció, la sala se fue vaciando poco a poco entre las caras de satisfacción y cansancio de los “repelentes” e Iván se fue con los suyos a celebrarlo. Acababa de dar un gran concierto. Iván Ferreiro había vuelto a sentirse artista…

28 de febrero de 2008

¿Se atreverá TVE a mandar a Rodolfo Chikilicuatre a Eurovisión?

Para la edición de este año del “festival de la canción” Eurovisión Televisión Española propuso una nueva alternativa para elegir a nuestro candidato. A través de MySpace.com todo el que quiso pudo presentar su candidatura para ser el representante de TVE (que no de España) en el festival de Eurovisión que se celebrará en Belgrado allá por el mes de mayo. Con esto la cadena estatal pretendía relanzar el tan devaluado certamen haciendo más partícipe al público en el proceso de selección. Pero les ha salido el tiro por la culata. O eso parece porque el ganador de las votaciones ha sido Rodolfo Chikilicuatre, un “cantante” muy alejado de lo que se esperaban los directivos de la cadena. Además, su victoria no ha sido fruto de la casualidad: ha arrasado a sus rivales doblando en votos al segundo clasificado. ¿Irá finalmente Chikilicuatre a Eurovisión? El pueblo ha demostrado con sus votos que lo quiere allí, pero la última palabra la tiene TVE.

Para ponernos en situación diremos que el susodicho Rodolfo Chikilicuatre es un producto salido de la factoría Buenafuente. Uno de esos frikis que pasan por el plató del programa cada noche y al que los guionistas del late-night consideraron idóneo para representar a España en Eurovisión. “Para hacer el ridículo con cantantes serios, mejor ir directamente a hacerlo con un friki”, debieron pensar. Y así fue como este peculiar personaje, interpretado por el actor David Fernández, se presentó al proceso de votación con “El baile del chiki-chiki”, una canción muy pegadiza con una letra tan cómica como su guitarra de juguete.

El público decidió que él era el que mejor podía representarnos en Eurovisión. Pero no para ganar, sino para divertirnos porque recordemos que el festival últimamente se parece más a una cadena de favores políticos entre los países balcánicos que a un concurso musical. A nosotros no nos votan ni nuestros vecinos, así que poco tenemos que hacer.

Eurovisión está muerto como “festival de la canción” tal como hemos ido observando en las últimas ediciones. En la actualidad se premia más a la originalidad y a la puesta en escena que a la canción en sí. ¿Y qué mejor que llamar la atención que enviando a un candidato que se aleje del prototipo de cantante habitual? Eso también han debido pensar en Irlanda, ya que presentará a un títere muy famoso allí, el pavo Dustin. Otra “frikada” que añadir a la lista.

Lo dicho, que lo mejor será ir al festival a reírnos y con Rodolfo Chikilicuatre las carcajadas están aseguradas. Ganar no ganaremos, pero por lo menos nos evitaremos ridículos tan bochornosos como el que hicieron Las Ketchup o D’Nash en ediciones anteriores. Más que cantar, “dieron el cante” sobre el escenario.

Volviendo a Eurovisión 2008, el próximo 8 de marzo conoceremos definitivamente quién nos representa en Belgrado. “El baile del chiki-chiki” participará junto con los cuatro mejores clasificados en las votaciones y otros cinco elegidos por los expertos en una gala. El ganador tendrá el “privilegio” de pasear el nombre de España por Serbia allá por el mes de mayo.

Seguramente no tengamos la oportunidad de ver a Chikilicuatre “cantando” en Belgrado porque a TVE no le ha sentado nada bien la elección del público. Prueba de ello es que durante las votaciones, programas como “Corazón, corazón” hicieron resúmenes de los distintos candidatos y, curiosamente, en ninguno aparecía el “chiki-chiki”, a pesar de ir liderando la clasificación. ¿Celos porque la candidatura proviene de Buenafuente y, más concretamente, de la Sexta?

Ya veremos si Televisión Española, votaciones aparte, tiene el valor necesario para enviar a Rodolfo Chikilicuatre a Eurovisión. A su favor cuenta con la tremenda expectación que ha levantado la canción, que seguramente se traducirá en una audiencia similar a cuando la triunfita Rosa “de España” nos representó con su “Europe’s living a celebration”. Pero queda el recelo de que es un tema ideado por una televisión de la competencia para reírse del festival.

El público ya ha demostrado que quiere a un friki en Eurovisión. Veremos qué ocurre finalmente el próximo 8 de marzo. Mientras tanto, “un bloody mary, por favor”.

8 de febrero de 2008

Carta a Zidane de un aficionado arrepentido

El jueves por la noche emitieron en Canal + un documental sobre la retirada de Zinedine Zidane que recomiendo encarecidamente a todos los amantes del fútbol en general y a los seguidores del jugador francés en particular. Está magníficamente hecho y además es una fantástica oportunidad de conocer de primera mano las sensaciones de todo un número uno en el mundo del fútbol ante los últimos partidos de su dilatada carrera deportiva.

Cuando Zidane anunció que dejaba el fútbol al finalizar el Mundial de Alemania empecé a pensar que debía hacer algo especial, ya que decía adiós uno de los grandes nombres propios del fútbol que seguramente será recordado como una leyenda. Me sentía en la obligación de rendirle mi pequeño homenaje como agradecimiento por todas las buenas tardes y noches de fútbol que me había hecho pasar. Y es que el ex-jugador del Real Madrid lo tenía todo: elegantes movimientos sobre el campo, un delicado toque con el que parecía mimar el balón, regates de salón que dejaban atrás a sus rivales atrás sin que éstos pudieran hacer nada, goles de fantasía como aquel zurdazo que se inventó el día de la Novena en Glasgow…

Aprovechando mi afición por el periodismo, pensé en escribir un pequeño artículo agradeciéndole todo lo que había hecho por el mundo del fútbol, pero hubo algo que me hizo cambiar radicalmente mi opinión sobre el francés. Una acción muy fea que me derrumbó el mito. En ese momento para mi Zidane descendió al infierno de los villanos. El cabezazo que le propinó a Materazzi en la final del Mundial se me clavó en el alma. Me sentía traicionado por ese virtuoso del balón. No le veía capaz de hacer semejante cosa. Pero así ocurrió…

Ese cabezazo hizo que me pillase un cabreo monumental con él. Un jugador de su talla, ejemplo a seguir para muchos niños, no podía hacer algo así y menos en una fecha tan señalada como lo era la final del Mundial, cuando millones de espectadores en todo el mundo estaban pendientes de ese partido…

Mi enfado llegó hasta tal punto que le desbanqué del trono en el que le tenía… hasta el jueves. Y digo hasta el jueves porque el documental me hizo darme cuenta de que Zidane, aunque a muchos les cueste creerlo, es un ser humano igual que tú y que yo. Viendo las escenas en su casa jugando al fútbol con sus hijos o las charlas con sus hermanos y amigos me percaté de que Zidane también es una persona normal. ¿Y a quién no le ha superado una situación hasta el punto de hacer algo sin pensar en las consecuencias? Eso mismo le pasó a “Zizou” ante Materazzi. No supo mantener la calma ante las provocaciones del defensor italiano y actuó mal. Eso lo sabemos todos. Incluso él. Pero no podemos juzgar al astro francés por una acción puntual (por muy grave que sea), sino por toda su trayectoria y la del gran Zinedine Zidane es impecable. Más que por los numerosos títulos que adornan su palmarés, el “10” de la selección francesa destacaba por una cosa: era una gran persona. Y todos los que le rodeaban coincidían en ello.

Rectificar es de sabios y es lo que yo pretendo hacer hoy con esta carta. Han sido dos años renegando de tu clase y de tu brillante juego justificándome con ese maldito cabezazo. Pero nunca es tarde para darse cuenta. Por encima de todo está tu fútbol y las lecciones magistrales que nos has ofrecido sobre el campo. Siento haberme portado mal contigo…

Antes de despedirme, quiero darte las gracias por todo lo que me has dado, "Zizou". A mí y al mundo del fútbol. Nunca más habrá otro como tú. ;-)

Firmado: un amante del fútbol que te echa de menos sobre los terrenos de juego.