
Cuando Zidane anunció que dejaba el fútbol al finalizar el Mundial de Alemania empecé a pensar que debía hacer algo especial, ya que decía adiós uno de los grandes nombres propios del fútbol que seguramente será recordado como una leyenda. Me sentía en la obligación de rendirle mi pequeño homenaje como agradecimiento por todas las buenas tardes y noches de fútbol que me había hecho pasar. Y es que el ex-jugador del Real Madrid lo tenía todo: elegantes movimientos sobre el campo, un delicado toque con el que parecía mimar el balón, regates de salón que dejaban atrás a sus rivales atrás sin que éstos pudieran hacer nada, goles de fantasía como aquel zurdazo que se inventó el día de la Novena en Glasgow…
Aprovechando mi afición por el periodismo, pensé en escribir un pequeño artículo agradeciéndole todo lo que había hecho por el mundo del fútbol, pero hubo algo que me hizo cambiar radicalmente mi opinión sobre el francés. Una acción muy fea que me derrumbó el mito. En ese momento para mi Zidane descendió al infierno de los villanos. El cabezazo que le propinó a Materazzi en la final del Mundial se me clavó en el alma. Me sentía traicionado por ese virtuoso del balón. No le veía capaz de hacer semejante cosa. Pero así ocurrió…
Ese cabezazo hizo que me pillase un cabreo monumental con él. Un jugador de su talla, ejemplo a seguir para muchos niños, no podía hacer algo así y menos en una fecha tan señalada como lo era la final del Mundial, cuando millones de espectadores en todo el mundo estaban pendientes de ese partido…

Rectificar es de sabios y es lo que yo pretendo hacer hoy con esta carta. Han sido dos años renegando de tu clase y de tu brillante juego justificándome con ese maldito cabezazo. Pero nunca es tarde para darse cuenta. Por encima de todo está tu fútbol y las lecciones magistrales que nos has ofrecido sobre el campo. Siento haberme portado mal contigo…
Antes de despedirme, quiero darte las gracias por todo lo que me has dado, "Zizou". A mí y al mundo del fútbol. Nunca más habrá otro como tú. ;-)
Firmado: un amante del fútbol que te echa de menos sobre los terrenos de juego.
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