
El público que se gasta sus buenos euros en adquirir una entrada para ver un concierto de Melendi tiene la certeza de que la va a rentabilizar, ya que el cantante asturiano es un buen ejemplo de un artista que se deja la piel en el escenario y que disfruta compartiendo sus canciones en directo con sus seguidores.
Puede que esa voz tan peculiar que tiene no alcance el nivel requerido para entrar en una prestigiosa academia de canto, pero esto lo compensa con el buen rollo que transmiten sus letras. Sin grandes alardes literarios, las canciones de Melendi hablan de cosas cotidianas, de la vida, denuncia las injusticias y trata de compartir con todos esa ley universal que rige su vida: “no importan los medios utilizados si el fin último es ser feliz”.
Con este ánimo se presentó el asturiano en la sala La Riviera de Madrid el pasado 18 de junio. Fue éste el inicio de su gira ‘Curiosa la cara de tu padre’. Un primer concierto que le sirvió para calentar los motores de cara a los muchos que le esperan a lo largo de todo el verano.
Ataviado con una camiseta amarilla (dejando de lado las típicas supersticiones del mundo del espectáculo) y unos pantalones oscuros Melendi se presentó con una sonrisa en la boca y con muchas ganas de disfrutar y de hacer disfrutar a los que llenaron la sala. Y lo hizo sobre un escenario caracterizado de una forma muy peculiar, la barra de un bar. Para sentirse como en casa.

Y como era una noche especial, no podían faltar las sorpresas. Mediado el show Melendi desapareció del escenario por un momento para volver acompañado de un amigo, Álvaro Benito, líder de la banda Pignoise. Juntos entonaron el “Estoy enfermo” que hizo las delicias del público. Además, otros amigos del cantante quisieron acompañarle en su primer concierto de la gira. Malú, Guti, Dani Martín, Angy y varias chicas de la serie Física o Química se dejaron ver por la zona VIP.
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