
Si algún osado hubiera apostado por una final entre Andy Murray y Gilles Simon en el Masters Series de Madrid de 2008 probablemente ahora será rico. No tanto por la presencia del escocés, actual número 4 del circuito, sino por la de Simon. Era muy difícil que en un torneo con nombres tan ilustres como Rafael Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic o Andy Roddick se colara en la final un tenista que no fuera “top ten”, pero en esta imprevisibilidad reside la verdadera esencia del deporte.
Giles Simon llegó al partido decisivo sudando tinta china (alargó todos sus encuentros hasta el tercer set y estuvo al borde de la eliminación varias veces) y después de dar un puñetazo en la mesa eliminando en semifinales al principal favorito: Rafael Nadal. Por su parte, Andy Murray tuvo un cuadro más asequible hasta semifinales, donde se las vio con Roger Federer. El escocés pudo vengar su derrota de la final del US Open, en la que ganó el suizo.
De esta forma Giles Simon y Andy Murray evitaron “la final soñada por todos”, un duelo entre los dos mejores jugadores del circuito, un partido entre Roger Federer y Rafael Nadal que hubiera supuesto un gran broche final a la última edición del Masters Series de Madrid. Pero a ambos les faltó esa pequeña dosis de buena suerte en los momentos decisivos de sus encuentros.

Gran ambiente en las gradas
Al igual que en las ediciones anteriores, el público abarrotó las gradas del Madrid Arena durante todo el torneo. Las entradas para las rondas finales llevaban unas semanas agotadas; el resto se fueron vendiendo a medida que transcurrió la semana colgándose el cartel de “no hay billetes” en la mayoría de las sesiones. La pista central presentó un aspecto impresionante de lleno absoluto confirmándose una vez más que el Masters Series de Madrid es la envidia de todos los torneos del circuito ATP.
El único “pero” que se le puede poner al público es que en ocasiones convertían la pista central en un auténtico gallinero. En un deporte individual como el tenis la concentración de los jugadores es vital para sacar adelante los partidos y con los continuos gritos que se escuchaban desde la grada era muy difícil conseguirla. El público debe controlar sus emociones porque muchos creen que voceando un “¡vamos Rafa!” se está animando al jugador, cuando en realidad se está haciendo todo lo contrario.

El principal objetivo de Nadal para la temporada 2008 era dar caza a Roger Federer en esa lucha encarnizada que ambos mantenían por ser la mejor raqueta del mundo. El español consiguió adelantar al suizo el pasado 18 de agosto, pero no ha sido hasta el Masters Series de Madrid cuando la ATP le hizo entrega del trofeo que le acredita como el número uno mundial. La decisión de esperar hasta octubre para recibirlo en casa partió del propio Nadal, quien con este gesto quiso agradecer al público madrileño y al español todo el cariño que le brindan cuando juega dentro de nuestras fronteras. Además, merced a su resultado en este torneo el español ha conseguido asegurarse finalizar el año en lo más alto de la clasificación mundial. Así pues, objetivo cumplido para Nadal.
La maldición del campeón
Las siete ediciones disputadas de este Masters Series ha tenido siete vencedores distintos. Ninguno de los campeones ha logrado repetir título en Madrid. Ni Andre Aggassi (2002), ni Juan Carlos Ferrero (2003), ni Marat Safin (2004), ni Rafael Nadal (2005), ni Roger Federer (2006) ni David Nalbandián (2007) han sido capaces de convertirse en bicampeones en este tiempo. Al único al que no le afectará esta maldición será al actual campeón, Andy Murray, ya que la edición de este año era la última que se disputaba como tal.
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