11 de diciembre de 2007

"Sonríe, esta facultad es una broma"

La facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid es muy peculiar. Y no lo es sólo por sus sangriadas, famosas en todo el campus universitario. Entre esas cuatro paredes de feo y gris hormigón puede pasar de todo. A sus alumnos ya no les sorprende nada de lo que ocurra. Y es que allí mismo se pueden encontrar casos de asignaturas matriculadas por Internet que desaparecen misteriosamente de los expedientes de Secretaría hasta días enteros de oscuridad y caos provocados por un apagón de luz. La última, traída directamente desde el Rectorado de la UCM, es que quieren cerrar el Instituto Universitario de Comunicación Radiofónica (IURC), popularmente conocido por “la radio de la facultad”. Y eso que se trata de una de las facultades de Periodismo más prestigiosas de España en la que, supuestamente, los alumnos deberían poder contar con unas infraestructuras en condiciones para poder adquirir los conocimientos prácticos necesarios para desempeñar su labor en el futuro… Pero nada más lejos de la realidad: “no es oro todo lo que reluce”.

Siguiendo con los dichos populares, en el caso que nos ocupa, el del intento por parte del Rectorado de cerrar Radio Complutense, podríamos aplicar el de “poderoso caballero es don dinero”. Todo el mundo acepta que en esta vida cualquier acción la rige el aspecto económico. Pero en el caso de la universidad entran en conflicto otros valores. Qué debería primar, ¿la preparación de los alumnos o el beneficio económico de unos pocos?

El Instituto Universitario de Comunicación Radiofónica recibe numerosas y suculentas ayudas para renovar los equipos y para mantener su emisión con normalidad. Pero nadie sabe adónde van a parar esas cantidades de dinero. Por lo menos a las infraestructuras no porque todo aquel que pasa por los estudios de la radio puede disfrutar de unos equipos de la época “de cuando Franco era corneta”. ¿Alguien, aparte de los más veteranos, conoce para qué sirven los reproductores de cinta abierta? ¿Quién los usa en la actualidad? ¿Tan caro resulta comprar unos reproductores de CD’s que funcionen? Estas y otras preguntas son las que se hacen los cerca de mil alumnos que tienen el privilegio de realizar prácticas en Radio Complutense.

Parece ser que a los señores del Rectorado no les basta con que los alumnos de la facultad de Ciencias de la Información terminen sus carreras con un claro déficit de preparación en cuanto al aspecto práctico se refiere (¿para qué sirven tantos estudios de radio, televisión y fotografía si prácticamente no se usan?). Ahora quieren eliminar el único reducto con el que los estudiantes pueden “matar el gusanillo” y adquirir a la vez esa soltura que sólo se aprende haciendo radio. ¿Qué tipo de interés está oculto en esta acción? ¿A los altos cargos del rectorado no les basta con lucrarse a costa de una radio a la que cada vez llega menos dinero, que ahora quieren deshacerse de ella? Parece ser que no. Y es que cada vez son menos las ayudas que el IUCR recibe para tratar de atender de una forma digna a sus alumnos. Hace pocos años había veinte becarios encargados de que todo saliera correctamente, pero, tras la última “reducción de personal”, serán dos las personas que coordinen a casi mil alumnos. ¿Esto es posible? Que venga Dios y lo vea…

Mientras todo esto pasa, los estudiantes, como buenos universitarios que son, no se van a quedar de brazos cruzados. Intentarán luchar por conservar algo que es suyo y, de paso, pedir que se mejoren las infraestructuras. A ver si por fin algún día pueden dejar de decir esa frase que apareció en forma de pintada en la puerta de uno de los servicios (véase la fotografía) y que sirve también para titular este artículo: “sonríe, esta facultad es una broma”.

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